Matar a un Ruiseñor

Hay novelas capaces de despertar en nosotros la capacidad de volver a la infancia. Cuando pienso en “Matar un Ruiseñor” (“To Kill a Mockingbird” de Harper Lee), me invaden la ternura, la inocencia, la esperanza... pero también el dolor del crecimiento, de la injusticia, el coraje ante la muerte. 


A través de un sol cambiante pero a la vez perpetuo, las travesuras de Scout, Jem y Dill nos transportan a una pequeña comunidad sureña de Estados Unidos durante la crisis de los años 30. La tremenda curiosidad, imaginación y determinación de los enanos crean una serie de delirantes aventuras con risas, llantos, misterios, sorpresas y todo lo que hace que un niño pueda disfrutar. No hay espacio para el aburrimiento en casa del abogado local Atticus Finch.
A la vez, a través de esas aventuras y desde la ventana al mundo que es su padre, va apareciendo un cuadro de una época tan dura como bella de la historia del sur de Estados Unidos. El débil equilibrio de su pequeña y pacífica comunidad esta en peligro. La crisis de las hipotecas, la pobreza, el racismo, la injusticia social, todas van pasando ante Scout y Jen que se giran hacia Atticus para obtener respuestas. El respeto, la solidaridad, la responsabilidad, tanto personal como de comunidad; son otros de los grandes temas de este libro. Ni siquiera la religión se libra del escrutinio de los pequeños que van creciendo y transformándose con su mundo ante nuestros ojos.
¿Como se puede dar tanto en 435 páginas? Pues eso es lo grandioso de la novela, que lo hace de una manera fácil, elegante y digna como una vieja dama del sur que se prepara para morir demostrando que puede ser libre y soportar su dolor.
La novela tiene mucho en común con otras que también describen la idiosincrasia del sur de los Estados Unidos desde el punto de vista infantil como , “La Escapada” (o “Los Rateros”) de William Faulkner, o “Las aventuras de Tom Sawyer” y la desternillante “Las Aventuras de Huckleberry Finn” de Mark Twain.
Me encanta este “genero” si podéis recomendarme algo parecido estoy deseando escuchar vuestras propuestas.