Londres de montañas metálicas
y desiertos verdes
de miedo a la mañana
y alegría a la noche
Londres de millones de caras
que esconden secretos;
mi joven envidia a tres metros
por no tener millones de vidas que vivir
Londres de cielo largo y plateado
ofreciendo oro al final de la tarde
a una culebra mansa
que se mueve al ritmo del mar
Salpicado de rojo,
de negro y de hielo
Londres corre en si mismo
sobre un camino de hollin.
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